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Kiko, el perro que no podía ladrar

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La imperfección, la carencia, el no tenerlo todo, es inherente al ser humano porque nadie es perfecto. Todos necesitamos ser reconocidos como personas valiosas y merecedoras de afecto para sentirnos bien y enfrentar con éxito las adversidades. Sin embargo

Escrito por: Carmen de Manuel

Ilustrado por: Laura Reixach

Tapa dura